Fito Páez regresó a La Habana para presentar Las manos al piano, un documento cinematográfico de la grabación de Rodolfo, su disco más reciente. Ante tal noticia, las expectativas se multiplicaron pues, desde hace mucho tiempo, los discos del argentino pasan de mano en mano, y sus canciones han acompañado los sueños de los habitantes de esta isla. La posibilidad de acercarse a la intimidad del hombre que ofreció su corazón, fue el pretexto para que el cine La Rampa se abarrotara en la noche del 8 de diciembre. En diálogo intenso con el músico, que yo hubiera preferido más extenso, confesó su pasión por el cine.
¿Por qué permitiste que una cámara de cine entrara en tu intimidad?
Era una experiencia nueva, era trabajar con Fernando Rubio como director, era trabajar con Diego Poleri como director de fotografía. Sencillamente, me gustaba el equipo, era posible que pasara algo como esto. Íbamos a trabajar en una situación de alta intimidad, por eso tenía hacerlo con gente que considerara adecuada, que pudieran meterse en mi casa sin molestar.
Fue un proyecto para el cine, y también un proyecto entre amigos.
Sí, este proyecto sí. Lo recalco porque no siempre es así.
¿Crees que el cine es el medio ideal para contar la vida de Fito Páez?
No hace falta contar mi vida. Solo me pareció que era muy buena la idea de detallar lo que pasa en la cocina cuando se hace un álbum, por eso fue que me permití dejar el registro de la grabación del disco.
Tienes un fuerte vínculo con el cine. Has sido actor, realizador, algunas de tus canciones se han escuchado en películas. Ahora se expone una parte de tu vida en un documental.
Es difícil explicar mis vínculos con el cine. Supongo que fue la influencia de mi padre, que me llevaba mucho al cine cuando era chico, y eso hizo que me interesara por ese lenguaje. Quería ver qué había detrás de la cámara, quería saber cómo contar el cuento, y también cómo quebrarlo. Supongo que fue la curiosidad que me despertó mi padre.
¿Cuál es el cine que prefieres ver?
No tengo predilección por un tipo de cine en especial. En general, soy muy curioso, por eso me interesan muchas formas de hacer cine. Podría mencionarte desde Alfred Hitchcock a Leonardo Fabio, de Luc Bresson a Glauber Rocha.
¿Qué razones motivaron elegir a Cuba como sitio para el estreno de Las manos al piano?
Fueron muchas razones, y la casualidad fue una de ellas. Todo el equipo pensó que La Habana era el lugar indicado para nuestro primer encuentro con los espectadores. Era como presentarlo en casa, en intimidad. La Habana tiene el don de ser un lugar donde te sientes muy relajado. No ocurre aquí lo que pasa en otros festivales de cine, donde te agobia la prensa, donde cada acto se convierte en un show. Para un documental de esta naturaleza, La Habana es un lugar fantástico.
La respuesta del público habanero fue muy cálida en la noche del estreno. ¿Cómo valoras lo que pasó en el cine la Rampa?
Fue hermosa la reacción del público. Hubo silencios, cuchicheos. Es muy lindo cómo el público cubano cuchichea entre una secuencia y otra, hacen comentarios, y eso me gusta. Me parece que fue muy bueno, fue hermoso.
Algunos verbos se repiten a lo largo de tu obra: dar, ofrecer, amar.
Es que mucha gente de este mundo necesita amor.
Eres parte de la banda sonora de la vida de muchos cubanos.
No ando pensando en eso toda la vida, de lo contrario, no podría vivir. Estoy pensando en la próxima canción y en cómo criar a mis hijos. Me halaga mucho escuchar lo que dices, pero no ando por la vida pensando en esas cosas.
¿Cuándo vuelves a cantar en La Habana?
Siempre hay un lugar para La Habana en mi agenda, pero no sé exactamente cuándo será. Se complican las cosas para tocar aquí. Siempre lo intento cuando estamos geográficamente cerca de Cuba y con tiempo para hacerlo, pero hay que financiarlo. Es casi un lujo el que nos damos al venir a tocar a La Habana.
¿Tienes algún proyecto como cineasta?
Vamos a ver qué sucede. Ahora estoy con un libro nuevo, en el 2011 lo filmaré. En marzo comenzaré a tocar el nuevo disco. Una gira puede durar cinco meses o puede durar un año, depende de cómo le vaya al disco. Supongo que a fines del 2010, o a principios de 2011, arrancaré con la película.
Por Marilyn Garbey |