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Sebastián Cordero: Rabia es mi película más personal |
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Revisar la filmografía ecuatoriana desde mediados de los 90, significa constatar que Sebastián Cordero constituye su punta de lanza. Junto a las obras de Camilo Luzuriaga (Entre Marx y una mujer desnuda, 1996) y Víctor Manuel Arregui (Fuera de juego, 2003), sus filmes han sido los más premiados y mejor acogidos dentro y fuera del Ecuador. El Festival de La Habana ha exhibido todas sus producciones: Ratas, ratones, rateros (1999, Premio Coral de Edición, Mejor Película y Mejor Ópera Prima en el Festival Latinoamericano de Trieste y Mejor Película en el Festival de Cine Latinoamericano de Bruselas), Crónicas (2004, Mejor Largometraje Iberoamericano en el XX Festival de Guadalajara) e incluye también este año a Rabia (2009, Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Tokio).
Basada en la novela homónima del argentino Sergio Bizzio, Rabia cuenta la historia de Rosa, una inmigrante colombiana en España y su novio, el actor mexicano Gustavo Sánchez, protagonistas de un amor imposible en una «atmósfera cada vez más claustrofóbica», según lo ha definido la protagonista, la actriz colombiana Martina García. Para Cordero, es la película más personal de cuantas ha realizado hasta hoy.
«Es mi tercera película. Con la primera, para sorpresa de todos, tuvimos un éxito sin precedentes en Ecuador. Estuvo seis meses en cartelera, nadie se lo esperaba. Coincidentemente, la crisis hizo que a pesar del éxito no pudiéramos ni siquiera recuperar costos, así que me demoré bastante para poder hacer la segunda. Con Crónicas conocí a Berta Navarro, quien es la productora también de Rabia. Luego estuve tonteando un poco en Estados Unidos, trabajando en proyectos que nunca sucedieron, hasta que hace un par de años Berta me propuso hacer esta película.»
¿Rabia es tu película «más personal», aun cuando no es fruto de una idea tuya?
Berta es casi mi segunda mamá. Cuando leyó la novela pensó que era algo que a mí me encantaría hacer y tenía razón. En este proceso, lo más sorprendente para mí es que a pesar de que no fue una idea original mía, es una historia con la que me identifiqué, se convirtió en una película muy personal para mí, más personal que las otras dos. La película dice más de quién soy y de cómo veo las cosas que las otras dos.
¿La película es una adaptación fiel a la novela o le hiciste transformaciones radicales? Los personajes principales, por ejemplo, tienen un pasado que el espectador debe figurarse y que es esencial para comprender sus diferencias.
Hice muchos cambios. La película incluye el tema de los inmigrantes y no era así en la novela. En Ecuador, en la última década, ha habido un éxodo muy grande. Hasta hace poco, la colonia más grande de inmigrantes en España eran los ecuatorianos y hay historias desgarradoras alrededor de este tema. En la novela, los dos personajes son muy distintos y eso me gustó. José María tiene este lado violento y volátil, mientras que Rosa es la persona que absorbe todo, que vive con maltratos y sin embargo sigue adelante, los asume. Al final, Rosa es más fuerte, porque logra sobrevivir a cosas muy duras, pero las logra precisamente por el tipo de persona que ella es. Es como el bambú ante el viento: el bambú flexible es el que logra sostenerse y el que parecía más fuerte es el que se quiebra. José María termina como el que se quiebra, pero yo no quería que se transmitiera la idea del inmigrante peligroso, violento.
El público se ha sorprendido mucho con la actuación de Gustavo Sánchez Parra, con su cambio de peso tan brusco, ¿qué puedes contarles sobre esto?
Imagínate que estábamos filmando en el País Vasco, donde se come muy bien, y él tenía que hacer dieta. Filmamos de atrás hacia adelante, durante 7 semanas. Gustavo perdió 13 kilos en unos 4 meses y poco a poco fue recuperando su peso normal, con el que filmó las primeras escenas. Fue muy bueno trabajar con él y también con Martina.
Uno de los principales valores que se reconocen en el cine latinoamericano actual es el de no ser panfletario, acercarse a problemáticas sociales sin dar discursos sobre ellas. La forma en que manejas el tema de la emigración en Rabia tiene mucho que ver con esto…
Yo hice todo lo posible para que este tema se aborde sin que sea el tema central. La película no gira alrededor del fenómeno de los inmigrantes, aunque el maltrato se acentúa por la condición de los personajes y los ayuda a construir quiénes son. Para llegar a una situación tan extrema como la de él, es importante que se entienda que está en una situación indefensa, que no tiene adónde acudir. El detonante sí es ayudado por el tema de la emigración, pero la película es universal. Puede suceder en cualquier parte y a cualquier persona.
Ratas... se sumó a una suerte de empoderamiento del cine ecuatoriano por una generación joven y Crónicas es un filme importante a nivel de producción. Teniendo en cuenta también el éxito de Rabia en tu país y el de algunos otros filmes nacionales, ¿crees que el cine ecuatoriano pueda experimentar pronto un ascenso?
Ecuador es de los países que menos se escuchan a nivel cinematográfico, aunque ciertamente las cosas están empezando a cambiar. Durante mucho tiempo, en Ecuador tú no conseguías ningún tipo de apoyo institucional ni estatal. Hace 3 años más o menos, se creó el Consejo Nacional de Cine, hay una Ley de Cine y hay fondos para apoyar proyectos ecuatorianos. Aún falta empuje, pero ya hay proyectos que se han hecho gracias a estos fondos. En los próximos 5 años, yo creo que se va a ver una movida muy interesante por parte del cine ecuatoriano. Hay gente muy talentosa que ha estado esperando a hacer una película durante mucho tiempo y ahora tiene la oportunidad. Está en buen camino, aunque es complicado y riesgoso. Sí, me atrevo a decir que estamos en un momento clave para que las cosas empiecen a despegar.
Por Marianela González |
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Amazonia Films |
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Los distribuidores
de cine de Amazonia Films otorgan dos premios de Distribución, uno al
largometraje que obtenga el Primer Premio Coral de Ficción y otro
al que obtenga el Primer Premio Coral de Ópera Prima en el Festival.
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